miércoles, 24 de febrero de 2010

Nº 040

No os debéis aferrad a las personas y a los objetos,
sino a sus personalidades y sus significados.

Cuando una persona se aferra a otra corre el riesgo de perder su identidad y su vida, es decir, las ganas de vivir y de compartir. Por ejemplo: en una pareja donde hay mucho amor, si uno fallece el otro debe seguir viviendo por mas doloroso que fuese, por ello aferrarse a las personas no es bueno, sino que debéis de aferrad a su personalidad y a su recuerdo para poder continuar la vida.

Publicar un comentario